Biodiversidad en los campus: una conversación regional desde La Tríada
El 5° Encuentro de Sustentabilidad de La Tríada: “Biodiversidad en los campus”, fue una instancia de diálogo y aprendizaje colaborativo que reunió a representantes de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), la Universidad de los Andes de Colombia y el Tecnológico de Monterrey de México (TEC). El encuentro tuvo como propósito compartir avances, desafíos y experiencias en torno a la […]
El 5° Encuentro de Sustentabilidad de La Tríada: “Biodiversidad en los campus”, fue una instancia de diálogo y aprendizaje colaborativo que reunió a representantes de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), la Universidad de los Andes de Colombia y el Tecnológico de Monterrey de México (TEC). El encuentro tuvo como propósito compartir avances, desafíos y experiencias en torno a la protección y promoción de la biodiversidad en espacios universitarios, entendiendo los campus como territorios vivos donde convergen gestión institucional, conocimiento académico y comunidad.
La Tríada es una red de colaboración académica entre estas tres instituciones latinoamericanas que tiene por objetivo potenciar la colaboración en educación, investigación e innovación para enfrentar retos de América Latina en áreas como sustentabilidad y cambio climático, inteligencia artificial, patrimonio cultural, internacionalización e investigación. En encuentros anteriores, la red ha abordado temáticas como cultura y sustentabilidad, gestión de residuos, gestión energética y carbono neutralidad, consolidando un espacio permanente de reflexión aplicada y cooperación regional.
La jornada fue moderada por Víctor Suazo, subdirector de sustentabilidad UC, quien destacó que estos encuentros buscan avanzar hacia una comprensión compartida de los desafíos que enfrentan las universidades en materia de sustentabilidad, reconociendo tanto los contextos locales como las oportunidades de trabajo conjunto. En esa línea, las presentaciones dieron cuenta de cómo la biodiversidad se ha convertido en un eje estratégico dentro de la planificación y gestión de los campus.
Desde la UC, Raimundo Peñafiel, coordinador de gestión de la Dirección de Sustentabilidad, explicó que los campus de Santiago se encuentran insertos en entornos urbanos altamente intervenidos, lo que plantea desafíos específicos para la conservación de la biodiversidad. En este contexto, relevó la existencia de una Estrategia de Acción Climática que incorpora planes temáticos, entre ellos biodiversidad, y destacó iniciativas desarrolladas en el campus San Joaquín, como el Huerto San Francisco y el Vermicampus, concebidos como espacios comunitarios y laboratorios vivos de aprendizaje que promueven la participación y el vínculo entre teoría y práctica. Uno de los principales desafíos identificados fue la necesidad de acercar la generación de conocimiento académico a la implementación concreta en los espacios físicos de los campus, así como construir un relato común que oriente las acciones futuras.

Desde la Universidad de los Andes de Colombia, Esteban Rodríguez, coordinador de sostenibilidad, señaló que la biodiversidad forma parte de uno de los ejes estructurales de su programa institucional, lo que permite articular de manera coherente las acciones asociadas a la gestión de los campus. En ese marco, Felipe Sierra presentó el Plan Maestro de Paisajes desarrollado entre 2012 y 2018, orientado a transformar el campus, inserto en un ecosistema de alta montaña en Bogotá, en un bosque urbano. Este proceso ha considerado estrategias de restauración ecológica, preservación de flora patrimonial y el diseño de Jardines Funcionales contempló especies nativas y endémicas.
Una experiencia complementaria fue presentada por Giorgio Samaniego, supervisor de jardines del campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey, quien expuso el trabajo realizado en más de 26 hectáreas de áreas verdes a partir de la profesionalización del manejo arbóreo y la implementación de planes de arbolado urbano y sustitución de especies. Estas acciones han permitido generar mejoras ambientales concretas, como la disminución de la temperatura del campus, además de impulsar proyectos de largo plazo, entre ellos la consolidación del campus como espacio de descanso para la mariposa monarca, proceso que implicó investigación, prueba y ajuste continuo.

Las exposiciones también pusieron énfasis en la importancia de la vinculación entre gestión, academia y comunidad, destacando la necesidad de transformar la biodiversidad en los campus en una experiencia práctica y participativa. Desde Colombia, Esteban Rodríguez subrayó el valor de articular la sólida base académica con proyectos que integren educación ambiental, bienestar y participación comunitaria, como los Jardines Funcionales desarrollados mediante sesiones de co-creación interdisciplinaria, concebidos además como espacios abiertos para la investigación.
En el caso del Tecnológico de Monterrey, Giorgio Samaniego profundizó en el programa Socio Formador, que vincula a estudiantes y académicos con proyectos de investigación aplicada, tales como la propagación de especies a partir de semillas, el desarrollo de protocolos de reproducción in vitro y la generación de reservas genéticas. Estas iniciativas se han extendido al entorno del campus a través del programa Distrito TEC, incorporando a comunidades aledañas en procesos formativos y de transferencia de conocimientos.
Desde la UC, Raimundo Peñafiel destacó que las instancias participativas han sido clave para generar involucramiento y sentido de pertenencia en los espacios universitarios. Entre las iniciativas mencionadas se encuentran las forestaciones participativas, programas de educación ambiental para infancias en colegios vecinos, el voluntariado Estudiantes Comprometidos con la Sustentabilidad (ECOS) y la concepción de los campus como Laboratorios Vivos de Aprendizaje, enfoque que ha permitido desarrollar inventarios forestales, pasantías de caracterización de biodiversidad e investigaciones vinculadas a la gestión de residuos orgánicos y aguas grises.
Otro de los aspectos abordados durante el encuentro fue la identificación de barreras institucionales y los factores que han facilitado la implementación de acciones en biodiversidad. Desde el TEC, Giorgio Samaniego señaló que uno de los principales desafíos ha sido transformar el imaginario tradicional de las áreas verdes, históricamente concebidas solo desde una lógica estética, hacia una visión que las entienda como espacios vivos, formativos y ecológicos. En este proceso, las alianzas con arquitectos paisajistas han sido clave para impulsar cambios culturales al interior de la institución.
Raimundo Peñafiel, en tanto, apuntó a barreras culturales asociadas a la forma en que se diseñan y ejecutan los proyectos, destacando la necesidad de incorporar desde etapas tempranas una mirada de ciclo de vida, coordinaciones anticipadas y un trabajo colaborativo con comunidades internas y externas. Por su parte, Esteban Rodríguez indicó que uno de los mayores retos ha sido cambiar el paradigma de jardines “limpios” hacia modelos de recuperación ecológica que consideren la interacción con insectos y aves, así como lograr que las metodologías desarrolladas se integren de manera sostenida en los distintos equipos y edificios del campus.

El 5° Encuentro de Sustentabilidad de La Tríada evidenció que la biodiversidad en los campus universitarios no solo representa un desafío ambiental, sino también una oportunidad pedagógica, comunitaria y cultural. A través del intercambio de experiencias y la colaboración interuniversitaria, las instituciones participantes continúan avanzando hacia modelos de gestión más integrales, donde los campus se consolidan como espacios de aprendizaje, experimentación y compromiso con la sustentabilidad.




















