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Columna de opinión: (Re)valoricemos el agua

Bajo la interrogante ¿qué significa el agua para ti?, este 22 de marzo se conmemora el Día Mundial del Agua. Es una invitación a destacar su carácter fundamental y las múltiples funciones que cumple para la vida, la salud, el ambiente, los ecosistemas, la cultura, el desarrollo en su amplio espectro, la espiritualidad, la recreación, entre muchos otros aspectos.

En medio de un planeta, todavía gravemente azotado por la pandemia, todas y todos debiésemos sentirnos llamadas y llamados a (re)valorizar el agua y su crucial rol. Parte importante de ello pasa por darle el lugar prioritario que le corresponde, el cual muchas veces parece rezagado.

Existe abultada evidencia científica respecto a los efectos que el cambio climático está ocasionando y provocará en la disponibilidad y calidad de nuestros recursos hídricos. La última actualización del Balance Hídrico Nacional de la Dirección General de Aguas advierte que, para el período 2030-2060, la disponibilidad de agua en el norte y centro del país podría disminuir más de un 50%; mientras que, para la macrozona sur, esa reducción podría llegar al 40%.

¿Qué estamos haciendo para hacer frente a estos desafíos? Variados planes, iniciativas, estrategias y mesas de trabajo se vienen anunciando y tratando de impulsar, algunos de ellos desde hace muchos años. Sin embargo, nuestra capacidad de lograr consensos y de concretar acciones efectivas para potenciar la seguridad hídrica de Chile es todavía baja y lenta. En el ámbito normativo, por ejemplo, actualmente hay 14 proyectos de reforma constitucional y más de 45 proyectos de ley en tramitación en el Congreso; entre ellos, la reforma al Código de Aguas, que este mes cumple diez años de discusión parlamentaria.

¿Cómo avanzar en esta temática? Una condición preliminar es el esfuerzo y generosidad de todas y todos de entender que el agua representa muchos valores simultáneamente, y que todos ellos deben ser considerados a la hora de tomar cualquier decisión sobre su uso y conservación. Las concepciones parciales no sirven en este cometido; nuestro principal reto es escucharnos seriamente, comprender las distintas visiones (aunque no necesariamente se compartan), y generar acuerdos en cuanto a los focos que requieren nuestro accionar conjunto.

El agua siempre ha sido un área de frecuentes conflictos y diferencias de opinión, y lo seguirá siendo. No obstante, también puede ser un fructífero espacio de colaboración. Contamos con conocimiento e información suficiente para identificar los problemas y brechas que requieren medidas urgentes; experimentamos una crisis hídrica profunda, de diversa índole (no sólo provocada por la sequía o escasez) y con precedentes antiguos. ¿Por qué y qué seguir esperando? Activémonos por el agua; es necesario, es nuestro deber, es justo. Pues, si nos preguntamos por su significado, desde varias perspectivas debemos reconocer que el agua es la base y esencia de todo.

Columna de opinión por Daniela Rivera, directora del Centro de Derecho y Gestión de Aguas UC

Daniela Rivera