Universidades y la COP30

19 de Noviembre 2025

Este año se realiza la COP30, se realiza en Belém do Pará, Brasil, y la presencia de las universidades se concreta con delegaciones de académicos, investigadores, profesionales y representantes estudiantiles. Su presencia busca aportar evidencia científica, buenas prácticas de gestión universitaria y nuevas voces que fortalezcan la incidencia climática desde la educación superior. La cumbre, […]

Este año se realiza la COP30, se realiza en Belém do Pará, Brasil, y la presencia de las universidades se concreta con delegaciones de académicos, investigadores, profesionales y representantes estudiantiles. Su presencia busca aportar evidencia científica, buenas prácticas de gestión universitaria y nuevas voces que fortalezcan la incidencia climática desde la educación superior. La cumbre, que reúne a gobiernos, sociedad civil, organismos multilaterales, jóvenes y sector privado, se celebra durante noviembre de 2025 en el corazón de la Amazonía, uno de los territorios más estratégicos del planeta en la lucha contra la crisis climática. 

La Conferencia de las Partes (COP) es la instancia política más relevante del sistema internacional para avanzar en la implementación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Su mandato central es promover la “estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero” y evitar impactos peligrosos en el sistema climático derivados de la actividad humana. En estas negociaciones se han adoptado acuerdos decisivos como el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París; hoy, la COP es el espacio donde se discuten metas de reducción de emisiones, reglas para los mercados de carbono, financiamiento climático, métricas de adaptación y medidas para la resiliencia comunitaria. 

Como explica Fabrice Lambert, académico del Instituto de Geografía UC y experto en cambio climático, en la COP convergen los grandes ejes que han marcado históricamente la agenda: transición energética, abandono de combustibles fósiles, resiliencia y adaptación, y financiamiento. En el contexto latinoamericano, agrega, la realización de la cumbre en la Amazonía vuelve aún más urgente debatir sobre protección de ecosistemas, derechos indígenas y las prioridades de adaptación que atañen a la región. 

En esta versión se espera que la discusión internacional esté marcada por la presentación de las nuevas NDC 3.0, la implementación del nuevo objetivo colectivo de financiamiento y destrabar asuntos pendientes del Artículo 6. Fotografía: Joshua A. Bickel / Associated Press.

Ejes clave para la COP30 

En esta edición se espera que la discusión internacional esté marcada por decisiones trascendentales: la presentación de las nuevas NDC 3.0 (compromisos nacionales de reducción de emisiones al 2035), la implementación del nuevo objetivo colectivo de financiamiento —que debiera alcanzar al menos USD 300 mil millones anuales y escalar progresivamente hacia USD 1,3 billones— y la necesidad de destrabar asuntos pendientes del Artículo 6, crucial para contar con mercados de carbono robustos y creíbles. 

Además, el contexto regional añade un elemento sensible: el debate interno en Brasil sobre el equilibrio entre la explotación de combustibles fósiles y la obligación de frenar la deforestación amazónica. Para Sebastián Vicuña, director del Centro de Cambio Global UC, estos elementos volverán especialmente complejo el escenario político, pero también abren oportunidades para que la evidencia científica oriente decisiones más ambiciosas, sólidas y transparentes. 

En ese marco, la academia adquiere un rol fundamental. Vicuña destaca que el sistema científico ha sido históricamente un motor de las negociaciones climáticas: desde el primer informe del IPCC en 1990, que dio origen a la propia CMNUCC, hasta los reportes especiales que han moldeado la ambición del Acuerdo de París. Hoy, dice, la contribución más relevante de las universidades incluye producir información verificable para definir hojas de ruta sectoriales costo-efectivas, evaluaciones ex ante y ex post de los compromisos climáticos, análisis de brechas de mitigación, adaptación y financiamiento, y estándares técnicos para asegurar integridad ambiental en los mecanismos internacionales. “La investigación científica puede proveer una infraestructura de evidencia que oriente a los equipos negociadores y permita decisiones alineadas con el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 °C”, señala. 

El rol de la UC y la fuerza de la educación superior en la acción climática 

Sebastián Vicuña destaca que participar en la COP permite que el conocimiento generado en centros de investigación universitarios llegue a quienes lo necesitan, como los países que negocian, pero también a las organizaciones y los territorios que deben implementar soluciones. Su llamado es claro: Chile, y la UC en particular, tiene la oportunidad de consolidar un liderazgo regional aportando evidencia rigurosa, metodologías reproducibles y análisis comparativos que faciliten decisiones más justas y coherentes con el Acuerdo de París. 

La UC también participa activamente este año en paneles y espacios de articulación y discusión con otras instituciones de educación superior de América Latina y el mundo, tanto en la zona azul como en la zona verde (programación de sociedad civil). Para Maryon Urbina, directora de sustentabilidad UC, esta presencia es estratégica: “Las instituciones de educación superior, debemos seguir sacando una voz fuerte en torno a la necesidad de que los tomadores de decisiones se basen en ciencia. Por otro lado, tenemos la oportunidad de usar la plataforma COP para posicionar también el trabajo que realizamos en las universidades – y en particular en la UC- en torno a la propia coherencia de las instituciones con la reducción de emisiones y carbono neutralidad, y todos los procesos académicos y de investigación asociados a este desafío. Y, por último, existe una gran oportunidad de vincular la conversación sobre acción climática con nuestras comunidades, para generar consciencia climática y acercar a nuestros estudiantes a conversaciones internacionales que representan una gran oportunidad de aprendizaje y creación de redes para la colaboración”. 

Maryon Urbina, directora de sustentabilidad UC (tercera de izquierda a derecha), participó en el pabellón “Ciencia para acción climática: desafios y oportunidades de la investigación en las Universidades”.

Maryon Urbina destaca además el valor de las redes internacionales que permiten amplificar la voz de las universidades. La UC participa junto a la Universidad de los Andes (Colombia) y el Tecnológico de Monterrey en la red La Tríada, cuyo grupo de trabajo en sostenibilidad ha desplegado un activo rol colaborativo durante la COP. A esto se suma su trabajo dentro de la International Sustainable Campus Network (ISCN), que —gracias al liderazgo del Tec de Monterrey— logró establecer en esta COP un Pabellón para la Acción Climática desde la Educación Superior, un espacio que reúne durante dos semanas paneles y presentaciones de decenas de universidades del mundo, incluyendo la UC. 

“Es un lugar donde podemos mostrar nuestro trabajo, aprender con otros y reflexionar sobre desafíos comunes. Más allá del país, las universidades enfrentan dilemas muy similares, por lo que necesitamos conexiones globales para fortalecer nuestra acción”, agrega Urbina. 

La UC en la COP30: un diálogo global con impacto local 

La presencia de la UC en Belém refleja una convicción institucional: las universidades son actores indispensables para cerrar brechas entre ciencia, política pública y sociedad. La investigación orienta decisiones; la formación universitaria crea capacidades; y los campus, como espacios de experimentación, permiten demostrar en la práctica cómo avanzar hacia la carbono neutralidad y la resiliencia. 

Vicuña, sostiene que la COP30 recordará, una vez más, que sin ciencia no hay negociación climática creíble, ni hoja de ruta segura para enfrentar el calentamiento global.  En un año marcado por decisiones críticas -nuevas metas, nuevas reglas, nuevos financiamientos—, la participación de la UC reafirma el rol transformador de las universidades en un desafío que exige cooperación, evidencia y acción multiescalar. Desde la Amazonía hasta los campus en Chile, la apuesta es la misma: contribuir a un futuro climáticamente justo, informado y sustentable.