Organizaciones estudiantiles que siembran sustentabilidad en la UC

5 de Mayo 2026

En la Pontificia Universidad Católica de Chile, la sustentabilidad ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en una práctica viva que se construye día a día. En salas de clase, patios, cerros, huertos y hasta en la costa, diversas organizaciones impulsadas por estudiantes están redefiniendo la manera en que la comunidad universitaria se vincula […]

En la Pontificia Universidad Católica de Chile, la sustentabilidad ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en una práctica viva que se construye día a día. En salas de clase, patios, cerros, huertos y hasta en la costa, diversas organizaciones impulsadas por estudiantes están redefiniendo la manera en que la comunidad universitaria se vincula con su entorno. Se posiciona como una red activa que articula formación, acción y comunidad en torno a un mismo propósito: instalar una cultura de sustentabilidad al interior de la UC. 

Muchas de estas organizaciones nacen desde una inquietud compartida. En 2020, por ejemplo, Pontificia Universidad Católica United Nations Society (PUCUNS) surgió a partir de la iniciativa de estudiantes que identificaron la falta de espacios para debatir y desarrollar proyectos vinculados a problemáticas globales. “La motivación principal fue generar un espacio que conectara al estudiantado con los desafíos que ocurren tanto en Chile como en el mundo, tomando como referencia los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, explican desde su directiva. La organización ha logrado articular una propuesta que combina debate, vinculación internacional y acción social, integrando la sustentabilidad desde una perspectiva global. 

PUCUNS nació en 2020 para conectar al estudiantado con desafíos globales y promover la sustentabilidad desde la acción y el debate. Fotografía cortesía: PUCUNS.

Una lógica similar, aunque desde lo cotidiano, dio origen al Taller El Container. Nacido en 2015 desde el colectivo “Voy en Cleta a la UC”, este espacio responde a una necesidad concreta: apoyar a quienes se movilizan en bicicleta hacia y desde los campus. “Faltaba un taller mecánico donde asistir a quienes presentaban problemas en sus ciclos”, afirma Ricardo Manosalva, coordinador de la agrupación. Hoy, además de resolver urgencias, el taller promueve una cultura ciclista mediante capacitaciones, ferias y actividades, aportando a una movilidad más sustentable. 

El Taller El Container nació para apoyar la movilidad en bicicleta y promover una cultura ciclista más sustentable en la UC. Fotografía cortesía: Taller El Container.

Desde otra vereda, pero con un enfoque igualmente práctico, el Vivero Forestal Dombeyi emerge como un espacio de aprendizaje aplicado. Impulsado por estudiantes de Ingeniería Forestal, el vivero comenzó a gestarse en 2015 como una forma de llevar la teoría a la práctica. “Buscamos aportar a la educación, conservación y propagación de flora nativa de Chile”, señala su coordinador Fernando Mosler. A través de la producción de especies, talleres y actividades abiertas, el vivero se ha consolidado como un laboratorio vivo donde la sustentabilidad se experimenta. 

El Vivero Forestal Dombeyi impulsa la conservación y propagación de flora nativa mediante aprendizaje práctico y actividades abiertas. Fotografía cortesía: Vivero Forestal Dombeyi

En el ámbito de la acción directa, UCéanos ha hecho de las limpiezas de playas su principal herramienta de intervención. Desde su creación en 2018, la organización ha movilizado a cientos de voluntarios en operativos que combinan impacto ambiental y formación. Solo en 2025, lograron retirar más de cinco toneladas de residuos en zonas costeras. “Buscamos formar agentes de cambio que integren la sustentabilidad en su forma de pensar y actuar”, explica Valentina Araya, jefa general. A esto se suma UCerros, iniciativa que traslada esta lógica a la Región Metropolitana mediante limpiezas mensuales. 

La Raíz, en tanto, se posiciona como un espacio integral de formación y acción socioambiental. Continuadora del trabajo iniciado por Cverde en 2014, la organización articula proyectos que van desde la educación ambiental hasta la restauración ecológica. Iniciativas como Escuela La Raíz, Lompost o Manos en la Tierra dan cuenta de una trayectoria diversa, donde el objetivo es claro: “formar agentes de cambio y construir comunidad en torno al cuidado de la tierra y las personas”, explica su presidenta, Josefa Oyarce.  

La Raíz impulsa proyectos de educación ambiental y restauración ecológica para formar agentes de cambio y construir comunidad. Fotografía cortesía: La Raíz.

En la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales, Huerto Simbionte propone otra forma de habitar la universidad. Nacido como un espacio tangible para aplicar conocimientos, el huerto busca conectar a los estudiantes con la agroecología y las prácticas sustentables. “Queremos que sea un lugar donde se formen lazos y se aprenda desde la experiencia”, comenta Febe Villagra, coordinadora de la organización. Su trabajo ha sido reconocido con iniciativas como el fondo Impulsa tu Idea y el Premio Germina, reflejando el impacto de su propuesta. 

Huerto Simbionte promueve la agroecología y el aprendizaje práctico mediante un espacio de encuentro y sustentabilidad en la UC. Fotografía cortesía: Huerto Simbionte.

Articulando este ecosistema, la Vocalía de Sustentabilidad FEUC cumple un rol clave en la coordinación y fortalecimiento de las iniciativas estudiantiles. “Buscamos construir un ecosistema sustentable, coordinado y participativo dentro de la UC”, señala Martina Márquez. A través de proyectos como Reforesta UC, campañas de reciclaje o ferias de economía circular, la vocalía impulsa acciones concretas y promueve una visión transversal de la sustentabilidad en la vida universitaria. 

Más allá de sus diferencias, todas estas organizaciones coinciden en un punto: la participación es abierta y fundamental. Ya sea a través de voluntariados, talleres, proyectos o espacios de coordinación, la invitación es a involucrarse. “No hay que ser experto, basta con tener motivación”, es una idea que se repite, evidenciando que la sustentabilidad, en este contexto, se construye colectivamente. 

Sin embargo, el camino no está exento de desafíos. La falta de financiamiento, la rotación de sus integrantes y la necesidad de mantener el interés estudiantil son obstáculos comunes. UCéanos, por ejemplo, enfrenta altos costos logísticos en sus operativos; el vivero Dombeyi debe sostener su funcionamiento con recursos limitados; y otras organizaciones apuntan a la dificultad de ampliar su alcance dentro de la comunidad universitaria. 

Pese a ello, las proyecciones son ambiciosas. Desde consolidar redes de colaboración hasta expandir sus iniciativas a otros campus y territorios, estas organizaciones buscan fortalecer su impacto y continuidad. La meta es compartida: que la sustentabilidad deje de ser un nicho y se convierta en una forma de vivir la universidad. 

En ese tránsito, las organizaciones estudiantiles ejecutan proyectos y transforman miradas. Son espacios donde la teoría se encuentra con la práctica, donde el aprendizaje se vuelve experiencia y donde la comunidad se construye desde la acción. En un contexto marcado por la urgencia climática, su rol no es menor: son, en muchos sentidos, el pulso joven de una universidad que busca avanzar hacia un futuro más justo y sustentable. 

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