La educación transforma el camino de mujeres privadas de libertad en ELEDUC
El inicio de un nuevo año académico no es solo una fecha en el calendario. Para las participantes del programa En Libertad de Educación (ELEDUC), es también la confirmación de un proceso que transforma trayectorias, amplía horizontes y redefine posibilidades. En una ceremonia marcada por la emoción y las expectativas, estudiantes, equipos y autoridades se […]
El inicio de un nuevo año académico no es solo una fecha en el calendario. Para las participantes del programa En Libertad de Educación (ELEDUC), es también la confirmación de un proceso que transforma trayectorias, amplía horizontes y redefine posibilidades. En una ceremonia marcada por la emoción y las expectativas, estudiantes, equipos y autoridades se reúnen para dar inicio a un ciclo que, más que académico, es profundamente humano.
Enfocado en mujeres privadas de libertad del Centro Penitenciario Femenino, ELEDUC apuesta por la educación como una vía para abrir nuevas posibilidades y reconstruir proyectos de vida. A través de distintas etapas, el programa acompaña a sus participantes desde la nivelación de estudios hasta el ingreso y permanencia en la educación superior.
En su Etapa 2, las estudiantes acceden a carreras técnicas y profesionales en diversas instituciones, enfrentando el desafío de sostener sus estudios en contextos complejos. “No se trata solo de lo académico, sino también de lo personal”, explica Sandra Bustamante, coordinadora del programa. “Hacemos seguimiento, apoyamos en trámites, beneficios y, sobre todo, buscamos que no se sientan solas en este proceso”, añade.
Ese acompañamiento se vuelve clave en trayectorias marcadas por múltiples responsabilidades. Muchas estudiantes combinan estudios con trabajo, maternidad y procesos personales exigentes. “Avanzar en sus carreras requiere compromiso, organización y perseverancia”, agrega Bustamante, destacando que el objetivo es que puedan proyectarse a futuro en lo laboral y en lo personal.

Para quienes forman parte del programa, esa presencia tiene rostro y nombre. Carolina*, estudiante, lo resume con emoción: “Para mí es un honor, un orgullo estar en ELEDUC. Costó bastante, pero se pudo”. Su experiencia, dice, ha sido “fenomenal y fantástica”, pero por sobre todo valora a las personas que sostienen el proceso. “Siempre están disponibles, con la mejor intención para que podamos avanzar. Eso es lo que más valoro: la gente”.
Su testimonio refleja uno de los pilares del programa: la construcción de vínculos significativos que permiten sostener los procesos educativos en el tiempo. No se trata solo de acceder a la educación, sino de permanecer en ella, de avanzar, de llegar a la meta.
Ese horizonte también aparece en la voz de Pilar*, estudiante ELEDUC, quien destaca cómo el acceso a la educación ha transformado su manera de mirar el futuro. “Ahora lo veo distinto. Sé que voy a tener una carrera, que voy a poder trabajar en algo que me gusta”, afirma. Para ella, el impacto va más allá de lo personal: se proyecta en su familia. “Poder darles un mejor ejemplo a mis hijas, un mejor futuro para ellas”.
En ese camino, el programa entrega apoyos concretos: tutorías académicas, orientación administrativa, ayudas económicas para materiales o transporte, y un acompañamiento emocional constante. “La idea es ayudarlas a mantenerse en sus estudios y que puedan proyectarse”, explica Bustamante.

Los resultados, aunque diversos, comparten un hilo común: el fortalecimiento de la confianza. “Muchas comienzan con dudas e inseguridades, pero eso va cambiando. Empiezan a creer en sus capacidades”, señala Sandra. Es ahí donde la educación deja de ser solo una herramienta y se convierte en una experiencia transformadora.
En cada inicio de año académico, ELEDUC no solo abre nuevas clases o programas de estudio. Abre posibilidades. En las salas, cuadernos y conversaciones se va escribiendo algo más profundo: la certeza de que el conocimiento puede ser también una forma de reconstrucción.
Y en ese proceso, cada estudiante avanza hacia un título y hacia una nueva manera de habitar su propia historia.
* Los nombres de las personas entrevistadas fueron cambiados para resguardar su identidad.