Movernos distinto para vivir mejor

14 de Octubre 2025

Reducir el uso del automóvil particular no es solo una acción simbólica: es una forma concreta de mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades. Optar por medios de transporte más limpios y eficientes —como la bicicleta, el transporte público o simplemente caminar— ayuda a disminuir las emisiones, aliviar la congestión y crear entornos urbanos más seguros, saludables y agradables para todos.

La máxima autoridad del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, y expertos(as) de la Pontificia Universidad Católica coinciden en que transformar la manera en que nos movemos requiere tanto infraestructura adecuada como un cambio cultural. La universidad, por su parte, impulsa diversas iniciativas para facilitar esta transición hacia una movilidad más sustentable dentro y fuera de sus campus. 

Cada vez que elegimos dejar el auto en casa, contribuimos a una ciudad más humana: con menos ruido, aire más limpio y más espacio para compartir. Promover modos de transporte sustentables no solo es una meta ambiental, sino también una apuesta por el bienestar y la convivencia urbana 

“Es fácil deducir que nuestras ciudades están enfermas de exceso de uso de automóviles. Para cambiar el rumbo debemos proveer alternativas atractivas. Esto es, transporte público masivo, ciclovías y buenos espacios peatonales que favorecen los modos de transporte denominados sustentables. Pero no basta con proveer alternativas, debemos además desincentivar el uso del automóvil para empujar a las personas a dejar el auto en casa”, explica el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz. 

Transportarse de manera sustentable no es “una moda”, sino una estrategia concreta de calidad de vida urbana. Menos autos implica aire más limpio, tiempos de viaje más predecibles para buses, calles más seguras y barrios con más vida peatonal y comercio local. La investigación en accesibilidad y elección de modos, áreas donde la UC es referente regional, muestra que cuando ofrecemos alternativas atractivas y seguras, las personas cambian su comportamiento de viaje.  

“Para poder visibilizar ese futuro posible es que el Día Nacional sin Auto -celebrado el último viernes de septiembre- es tan interesante, por dos razones. Primero, pues al dejar los autos en casa se logra que personas que usualmente usan el automóvil se animen a explorar alternativas para sus viajes cotidianos, con la expectativa de que decidan mantener esa opción en sus viajes futuros. Y segundo, porque si en los Días sin Auto logramos reducir su uso, presenciaremos una ciudad mucho más amable y atractiva que debiera aglutinar voluntades para avanzar en las acciones que permitan darle continuidad”, agrega Muñoz. 

Impulsado por el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, el Día Nacional sin Auto invita a repensar nuestros desplazamientos y avanzar hacia una movilidad más sustentable en Chile.

“El Día Nacional sin Auto no solo es un gesto simbólico: existe evidencia empírica de que forzar o incentivar a los automovilistas a probar otro modo en un viaje habitual puede efectivamente generar un cambio de comportamiento, al menos en algunos individuos. Experimentos con pases gratuitos de transporte público o semanas de prueba en bicicleta han demostrado que muchas personas continúan usando esas alternativas incluso después de terminar el beneficio. En la práctica, probar un modo alternativo reduce la incertidumbre, baja las barreras percibidas y puede gatillar cambios permanentes en los hábitos de viaje”, señala Juan de Dios Ortuzar, académico de la Facultad de Ingeniería UC. 

Medidas 

“Si pensamos en políticas públicas costo-efectivas para reducir los viajes en auto en ciudades como Santiago, hay tres que destacan. Primero, la tarificación por congestión, que no solo desincentiva el uso del auto, sino que también genera recursos para fortalecer el transporte público. Segundo, el control del estacionamiento y del tráfico, a través de la eliminación de estacionamientos o la implementación de calles sin autos y ciclovías. Y tercero, la provisión de servicios de movilidad para trabajadores, como pases gratuitos de transporte público o buses de acercamiento, que han demostrado reducciones significativas en los viajes en auto al trabajo”, apunta el académico de Ingeniería UC. 

La Pontificia Universidad Católica de Chile impulsa acciones concretas para facilitar viajes más sustentables dentro y entre campus: el Sistema de Bicicletas Compartidas (SIBICO) -préstamo gratuito de bicis—, la ampliación de cicleteros seguros y campañas e hitos como la Cicletada Intercampus. A esto se suma el programa ECOS Voluntariado, que convoca a estudiantes a promover hábitos de movilidad y vida sustentable en la comunidad UC y sus barrios. Este ecosistema combina infraestructura, servicios y cultura para que moverse distinto sea más fácil y atractivo. 

La Cicletada Intercampus refuerza el compromiso UC por una movilidad más limpia, conectando a la comunidad universitaria en torno a la sustentabilidad.

Maryon Urbina, directora de sustentabilidad cuenta que “como institución hemos impulsado distintas iniciativas para que moverse de manera sustentable sea más fácil: contamos con el sistema de bicicletas compartidas SIBICO, cicleteros seguros en todos nuestros campus y accesos exclusivos para quienes llegan pedaleando. Cada viaje que hacemos distinto nos acerca a un futuro más sustentable” 

 “Los beneficios de estas transformaciones no se limitan al transporte. Al evaluar proyectos como ciclovías o corredores de buses, también es clave reconocer los co-beneficios en salud, ruido y clima. Aunque su monetización es compleja, existen metodologías de valoración que permiten incorporarlos en la toma de decisiones. Incluir estas variables en los análisis nos ayuda a comprender el valor real que tiene invertir en infraestructura sustentable”, concluye el académico de Ingeniería UC.