ELEDUC se suma a la Dirección de Sustentabilidad UC para ampliar su impacto social
En la penumbra de un patio de reclusión, entre muros grises y rutinas rígidas, la esperanza parece un bien escaso. Sin embargo, allí donde la sociedad suele ver límites, algunas mujeres encuentran una puerta: la posibilidad de volver a soñar. Una oportunidad que se abre gracias a ELEDUC, el programa “En Libertad de Educación” de […]
En la penumbra de un patio de reclusión, entre muros grises y rutinas rígidas, la esperanza parece un bien escaso. Sin embargo, allí donde la sociedad suele ver límites, algunas mujeres encuentran una puerta: la posibilidad de volver a soñar. Una oportunidad que se abre gracias a ELEDUC, el programa “En Libertad de Educación” de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que desde hace más de seis años acompaña a mujeres privadas de libertad en el camino hacia la educación superior y su reinserción social.
Más que un proyecto educativo, ELEDUC es una invitación a creer en nuevos horizontes. Su nombre encierra un juego de palabras revelador: la libertad puede conquistarse también a través de la educación. Y esa convicción ha movilizado a un grupo de estudiantes, académicos, profesionales y autoridades UC que, con compromiso y perseverancia, han construido un modelo de intervención único en el país. Hoy, al integrarse a la Dirección de Sustentabilidad UC, el programa da un paso decisivo: reconoce que la sustentabilidad no solo se expresa en el cuidado del medio ambiente, sino también en la creación de condiciones para una sociedad más justa, inclusiva y equitativa. ELEDUC se convierte así en un ejemplo concreto de cómo la universidad entiende la sustentabilidad en su sentido más amplio, como un camino de transformación que une lo ambiental, lo social y lo humano.
Un origen desde la urgencia social
ELEDUC nació hace más de seis años como respuesta concreta a la exclusión educativa y laboral que afecta a mujeres que han estado privadas de libertad. El programa comenzó en el Centro Penitenciario Femenino con el objetivo de generar un acompañamiento integral que permitiera a las internas proyectar un futuro más allá de su condena.

En sus inicios, el trabajo se centró en talleres y tutorías de nivelación, que pronto demostraron el enorme potencial de las participantes y la necesidad de ampliar el rango de acción. Con el tiempo, se consolidaron tres etapas de intervención que hoy estructuran el programa:
- Preparación para la Educación Superior: nivelación académica, apoyo socioemocional y talleres formativos.
- Acceso y permanencia en la Educación Superior: tutorías académicas y de acompañamiento, talleres de herramientas digitales, visitas a terreno y pasantías.
- Acompañamiento a la inserción laboral: talleres de empleabilidad, vinculación con redes de apoyo y seguimiento en la búsqueda de empleo.
Cada una de estas etapas es llevada adelante por un equipo interdisciplinario que combina la experiencia de académicos y profesionales voluntarios con la energía y compromiso de estudiantes de distintas facultades UC.
Hasta la fecha, más de 100 mujeres han sido parte del programa, viviendo un proceso de aprendizaje que no solo les ha permitido adquirir herramientas académicas y laborales, sino también resignificar su historia y reconstruir sus proyectos de vida.
Maryon Urbina, directora de sustentabilidad, señala que la incorporación del programa a la unidad que ella lidera “representa un hito significativo en nuestra visión de sustentabilidad integral. No entendemos el cuidado del planeta como algo aislado: lo ambiental y lo social están estrechamente entrelazados, y deben abordarse juntos. ELEDUC viene a reafirmar ese compromiso: al favorecer la inclusión, la justicia y la reinserción educativa de mujeres que han enfrentado circunstancias vulnerables, ampliamos nuestra mirada hacia una sustentabilidad que no solo protege el entorno, sino que también empodera personas y comunidades”.
En la misma línea, Jorge González, coordinador del programa, explica que la nueva etapa que abre la llegada de ELEDUC a la Dirección de Sustentabilidad busca profundizar la construcción de redes con los centros penitenciarios y de reinserción cercanos al campus San Joaquín: “En una primera instancia, cuando estábamos en la Dirección de Inclusión, nos enfocamos en acompañar a nuestras participantes. Ahora creemos que viene una segunda etapa que tiene que ver con cómo hacemos redes con el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín y con el Centro de Estudio y Trabajo Talita Kum. Queremos hacer crecer nuestra intervención, seguir incorporando mujeres que deseen estudiar en la educación superior y fortalecer estos lazos para ampliar el impacto del programa”.
El valor de la colaboración
Uno de los sellos distintivos de ELEDUC ha sido su capacidad de articular esfuerzos con distintas unidades de la UC, lo que ha permitido que académicos, profesores y estudiantes se involucren directamente en la formación de las beneficiarias.
“Un ejemplo muy significativo es el trabajo que realizamos con la Facultad de Educación, a través de la profesora Olga Espinosa, cuenta González. Ella lidera los talleres de preparación para la educación superior en el Centro Penitenciario Femenino San Joaquín. Son talleres de habilidades para el siglo XXI, matemáticas, comunicación y también digitales. Lo valioso es que son realizados por estudiantes UC acompañados por sus propios profesores, lo que enriquece la experiencia tanto para quienes los imparten como para quienes los reciben”.

El programa también ha tejido alianzas con la Facultad de Ciencias Sociales. “Gracias a la gestión de Elisa Manríquez logramos articular la participación de distintos cursos. El curso de Psicología y Pobreza, por ejemplo, desarrolló un diagnóstico multidimensional de nuestras participantes. También hemos contado con el apoyo de estudiantes de Trabajo Social en práctica profesional. Para nosotros es muy significativo, porque no solo aportan al programa, sino que ellas mismas conocen de primera mano esta realidad y se forman con un sentido social mucho más profundo”, agrega el coordinador de este programa.
Si bien la formación académica es un pilar, lo que más valoran las participantes es el vínculo humano que se construye en cada etapa. “En las evaluaciones que hemos hecho, lo que más destacan es el acompañamiento cercano. En el taller de gestión de emociones y proyecto de vida, que realizamos semanalmente, se genera un espacio de confianza horizontal. Una de las frases que más nos marcó fue cuando nos dijeron: ‘Lo que valoramos es que ustedes nos traten como personas’. Ese reconocimiento es fundamental, porque cuando una mujer que estuvo privada de libertad siente esa dignidad, ese trato cercano y humano, puede reinsertarse en la sociedad a través de la educación con mucha más fuerza”, explica Jorge.
Desafíos y proyección
El futuro de ELEDUC se proyecta en dos direcciones: ampliar su alcance dentro de la UC y fortalecer la formación de los propios estudiantes universitarios en torno a la reinserción social. Jorge González plantea que “queremos dar a conocer el programa al interior de la universidad para que más unidades académicas se involucren. La UC tiene mucho que ofrecer, y lo que buscamos ahora es generar sinergia para que ELEDUC no solo impacte en las participantes, sino también en nuestros propios estudiantes, que se formen y conozcan de cerca esta temática. Soñamos con que, en un futuro, ellos mismos puedan trabajar en proyectos de reinserción social de mujeres privadas de libertad”.