Vinculación con el Entorno Cercano para unir a la UC y sus barrios
La relación entre la universidad y su entorno no ocurre de manera espontánea. Requiere tiempo, escucha activa y, sobre todo, voluntad de construir en conjunto. Bajo esa premisa trabaja el área de Vinculación con el Entorno Cercano de la Dirección de Sustentabilidad de la Pontificia Universidad Católica de Chile, un equipo que ha ido consolidando […]
La relación entre la universidad y su entorno no ocurre de manera espontánea. Requiere tiempo, escucha activa y, sobre todo, voluntad de construir en conjunto. Bajo esa premisa trabaja el área de Vinculación con el Entorno Cercano de la Dirección de Sustentabilidad de la Pontificia Universidad Católica de Chile, un equipo que ha ido consolidando un modelo de trabajo enfocado en generar confianzas duraderas con las comunidades vecinas a sus campus.
Su propósito es claro: fortalecer el vínculo entre la UC y los barrios que la rodean, promoviendo una relación bidireccional donde la institución aporta desde su conocimiento y también aprende de las dinámicas locales. “Buscamos ser la cara visible de la universidad en los barrios, haciéndola partícipe de estos, comprendiendo sus dinámicas y desafíos y buscando formas de colaborar”, explica Elisa Manríquez, jefa del área.
El “entorno cercano” no es una abstracción. Se trata de los barrios y unidades vecinales colindantes a los campus, donde conviven vecinos(as), organizaciones comunitarias e instituciones diversas, como establecimientos educacionales, ONG y residencias. Actualmente, el equipo mantiene vínculos activos con cerca de 12 barrios en los territorios cercanos, cada uno con características y necesidades particulares.

En ese contexto, la vinculación se entiende como un proceso dinámico y colaborativo. “El rol del equipo es construir confianzas y vínculos duraderos para potenciar una identidad institucional y ética de buen vecino, contribuyendo a aumentar el impacto positivo de la presencia de la universidad en los barrios”, señala Manríquez. Esto implica una presencia constante en el territorio, así como la articulación de iniciativas que respondan a necesidades reales.
Uno de los aspectos clave de este enfoque es la apertura a la comunidad universitaria. Desde el área destacan que la diversidad disciplinar es fundamental para abordar desafíos complejos. “Cuando diferentes unidades y actores UC conocen y se interesan por nuestro entorno local es cuando surgen ideas nuevas y oportunidades de trabajo que tal vez ni nosotros ni los vecinos imaginamos inicialmente”, afirma la jefa de Vinculación.
Las posibilidades de participación son amplias. Existen instancias de vinculación académica, como cursos con metodología de Aprendizaje y Servicio (A+S) y prácticas profesionales; espacios de investigación a través de metodologías participativas; y actividades extracurriculares vinculadas a hitos territoriales. Estas líneas permiten abordar temáticas como salud, medioambiente, educación y cultura, siempre en diálogo con las prioridades de las comunidades, identificadas a partir de diagnósticos territoriales desarrollados por el equipo.
Un ejemplo concreto de este trabajo es la colaboración con organizaciones comunitarias como los Ecobarrios cercanos al campus San Joaquín. En estos espacios, estudiantes participan en actividades que combinan aprendizaje y acción, para el mejoramiento del espacio barrial desde la mantención de áreas verdes hasta el trabajo con vecinos en iniciativas sustentables. “Los alumnos logran reconocer las dinámicas propias de la vida comunitaria, rescatando experiencias de trabajo colaborativo intergeneracional”, destaca Manríquez.
Otra de las iniciativas emblemáticas es la Tarjeta Vecino UC, un canal que busca acercar la universidad a quienes viven en su entorno inmediato. A través de este sistema, más de 2.000 personas acceden a información, actividades y beneficios vinculados a la UC, facilitando su participación en espacios culturales, deportivos y formativos. Para la institución, además, representa una herramienta clave para fortalecer la comunicación directa con la comunidad.
En una línea distinta, pero igualmente significativa, se encuentra el programa ELEDUC, que vincula a la universidad con el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín. Esta iniciativa acompaña a mujeres privadas de libertad en su proceso de acceso y permanencia en la educación superior, generando oportunidades concretas de desarrollo personal y reinserción social. Su implementación ha sido posible gracias al trabajo conjunto de distintas facultades y organizaciones aliadas al programa.

Pese a los avances, el camino no está exento de desafíos. La articulación efectiva entre la universidad y su entorno requiere coordinación, compromiso y una mirada de largo plazo. Este trabajo, además, no es ajeno a la identidad de la UC: vincularse con el entorno es una expresión concreta de su misión como universidad que aspira a contribuir al bien común y a la transformación de la sociedad. “Como universidad contamos con los conocimientos y recursos, pero necesitamos alinearnos y generar verdaderas colaboraciones interdisciplinarias para responder a problemas complejos y contribuir así a la transformación de la sociedad”, advierte Manríquez.
En ese sentido, uno de los principales retos es ampliar la participación interna. El equipo insiste en la importancia de que más unidades académicas, centros y estudiantes conozcan este trabajo y se sumen a él. No solo como una forma de aportar al entorno, sino también como una oportunidad de aprendizaje. “En el vínculo con el entorno hay una gran oportunidad de abrirse a pensar las disciplinas en diferentes escenarios desarrollando habilidades y competencias que no siempre se pueden aprender desde la sala de clases”, agrega.
La invitación es directa: cualquier integrante de la comunidad UC puede ser parte de este proceso, ya sea con una idea concreta o con el interés de explorar nuevas formas de colaboración, el equipo está disponible para orientar, conectar y acompañar iniciativas. “Todas las propuestas son muy bienvenidas, hay muchísimas oportunidades de colaboración y mucho trabajo aún por hacer en nuestro entorno local”, enfatiza Manríquez.
Más que un área específica, Vinculación con el Entorno Cercano se proyecta como un medio para abrir la universidad y enraizarla en los territorios, generando un encuentro entre el conocimiento y la experiencia cotidiana de quienes habitan los barrios, con el fin de propiciar el desarrollo sustentable y la transformación social.
